Otro atraso más

agosto 25, 2008

Encontrarme solo conmigo a la noche, desvelándome otro día más, pensar, sentir, volver a pensar y volver a sentir lo mismo, cuesta cambiar, nadie va a cambiar de un día para el otro, eso lo sé, tampoco nadie cambia por unas semanas actuar diferente, el cambio esta en uno y debemos tener paciencia, pero sobre todo voluntad para mantenerlo y volver a iniciarlo si hace falta.
Pero, ¿Qué pasa si nuevamente fracaso?, aprender, eso entiendo hoy, aprender porque fracase, ver si puedo seguir mejorando para no volver a caer, sé que pocas cosas son imposibles, no creo que sea imposible tratar de aprender y poder llevar ese aprendizaje a cabo.
Mis pensamientos van y vuelven, parece como si fuera una rueda de bicicleta, pero ahí me doy cuenta que estoy olvidando que una bicicleta no la compone solo una rueda, y que también, de estar solo compuesta por todos sus partes, no me va a servir de nada si no la manejo para seguir en el camino que realmente busco, es un largo camino, y tendré que intentar no salirme de él.
Aunque muchas veces el dolor me invade, casi al mismo tiempo donde la culpa intenta comer mi cabeza, trato de volverme a decir todo lo que siento que es correcto, y eso me lleva analizar de nuevo si son realmente correctas mis acciones y pensamientos, agradezco eso de este juego de la vida, pensar, crecer, equivocarse, pensar, crecer, pensar y equivocarse, para luego crecer.
Es como una rueda, pero no es todo, faltan las otras partes de la bicicleta y más importante aun, falta quien la maneje que soy yo esa persona.
Muchas veces no sentimos muy fuertes cuando no lo somos y otras veces no sentimos muy débiles sabiendo que tal vez pasamos cosas peores o que se pueden venir en un futuro cosas peores, en esos momentos hay que tener voluntad para crecer de esos malos momentos. Pero cuando pensamos que somos fuertes y realmente no lo somos, tenemos que acordarnos de no ser soberbios y comprender que no somos los dueños de la verdad, que podemos equivocarnos, porque después el error ya será cometido cuando vimos claramente que lo podíamos evitar, es difícil.
Sin duda me considero soberbio en muchas actitudes, pero no solo hay que ver los defectos, el camino para arreglarlos todavía no termina, ni siquiera es una gran parte, mejor dicho es una pequeñísima parte del camino.
Como arreglar eso, con voluntad y paciencia, con escuchar sin resentimientos, sin ser soberbios también, sin creernos los dueño de la verdad, a veces no hay a quien escuchar, entonces tenemos que aprender a hablar, no a pronunciar palabras, si no a pensar las palabras a no prestarlas a confusión, aprender a hablar es difícil, se puede hablar para encontrar problemas o agrandarlos, o se puede hablar para buscar la solución.
No somos los dueños de la verdad, pero a veces es difícil entenderlo porque nuestra mente se llena de malos pensamientos, hay que tranquilizarnos, para mejora de todos.